Día Mundial de la Tierra
Edgardo Maya

No hay plazo que no se cumpla, justo hace un año estábamos en vilo con el derrame de petróleo en el Golfo de México, casi justo el día de la tierra, a un año ¿hay algo que celebrar?

En la actualidad, gran parte del petróleo derramado se mezcló con la arena que forma el fondo del golfo, mientras que otra porción importante se ha disuelto en el agua, como consecuencia, existen unas 400 especies en peligro de extinción, las especies que han podido sobrevivir a esta catástrofe emigran a otros lugares quedando la zona empobrecida de vida y las predicciones científicas señalan que los efectos seguirán viéndose en las próximas décadas.

Los derrames tóxicos, cierta minería irresponsable y la poca ética de algunos constructores de centrales nucleares han generado un intenso debate en cuanto a las medidas de seguridad ambiental implementadas por las empresas y la respuesta de los Estados para prevenir y mitigar sus efectos, nada más, no decidimos nada trascendental a partir de esos sucesos, ¡qué lástima! aún así, las compañías y los países están obligados a subsanar las crisis con medidas compensatorias a los desastres ecológicos y sociales, ojala sean suficientes.

Sin embargo, a pesar del panorama desalentador, siguen realizándose proyectos de conservación, programas de recuperación de especies, campañas de reciclaje, la búsqueda de alternativas energéticas, acuerdos internacionales contra el cambio climático, campañas de concientización, entre muchos otros, en el mundo, incluido nuestro país, y así también, en nuestra comunidad. Si hay algo que celebrar.

Hay que tomar decisiones

El Día Internacional de la Madre Tierra ofrece una oportunidad para sensibilizarnos a los desafíos en relación con el bienestar del planeta y de toda la vida que sustenta. El día de la tierra nació de una idea: la de poner la política medioambiental en primer plano, para lograr hacer conciencia común de los problemas medioambientales por parte de los tomadores decisiones, esto sucedió en Estados Unidos.

La proclamación del 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra (allá por 1972, cuando los ecologistas eran considerados un grupo marginal) supone el reconocimiento de que la Tierra y sus ecosistemas nos proporcionan la vida y el sustento a lo largo de nuestra existencia, y supone también reconocer la responsabilidad que nos corresponde:  la de promover la armonía con la naturaleza y la Tierra a fin de alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras (como se expone en la Declaración de Río de 1992).

Hay que lograr que nuestras autoridades tomen buenas decisiones, por el bien de todos, para que no nos pase como al Área de Balandra en la Bahía de La Paz, un día es declarada como zona protegida…y luego ya no, sin palabras.

Tomemos entonces una decisión personal: ser responsables con la parte de mundo en que nos tocó vivir.

Se cumplen plazos, llegaron las vacaciones otra vez, no pasemos por alto el Día de la Tierra, divirtámonos responsablemente, se trata de sacar el stress, no de acabarnos el planeta; no dejemos basura en las playas ni por los caminos a los ranchos, respetemos los caminos establecidos para transitar, no abusemos de los recursos, las zonas áridas y semiáridas donde vivímos son de gran importancia por la diversidad biológica y el mantenimiento de los procesos ecológicos que allí se presentan. Por ejemplo la madera muerta que allí existe forma parte de un proceso de enriquecimiento de los suelos para futuras plantas y animales, el desierto es un ecosistema muy frágil.

reflexionemos sobre nuestro futuro, adoptemos el día de la tierra todos los días.

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El ambientalismo es acerca de la defensa del derecho de lo que está bien contra lo que está mal, no de la defensa de la derecha contra la izquierda.

 

Fotos: GNV, Corvis, George Steinmetz, Miguel Ángel de la Cueva

 


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