En el fin del último milenio y en el inicio de éste, nos hemos vistos invadidos por “el boom de lo verde”: por productos y servicios e incluso ideas políticas, que nos dan un discurso sobre el respeto al medio ambiente y su responsabilidad social aparente.

Nos han convencido de que necesitamos tal o cual cosa, que las empresas que los producen son justas y responsables al crearlos, que no podremos vivir sin ellos y, lo peor de todo, es que ya estamos acostumbrados a creerlo.

Aquí hay dos problemas: uno, la creciente práctica del consumismo y dos, el engaño de convencer al consumidor de que ciertos productos son responsables ambientalmente (verdes, pues).

¿Hasta dónde hay que creernos ésto?

El respeto al medio ambiente forma parte ineludible de la responsabilidad de todos los productores (de ideas, de productos, de información), por ética, no está bien aprovecharse de ello; existen quienes desde un enfoque comercial ven lo sustentable como una excelente herramienta de venta, especulando gracias a una concepción distorsionada donde se cree que un producto o servicio es sustentable porque el logotipo y la publicidad están en color verde mostrando gente sana y feliz. 

Es aquí donde tenemos que tener cuidado, la mayoría de las iniciativas que traen incorporado el concepto de sustentabilidad en su estrategia de ventas, traen sólo una idea o un slogan, nos engañan para que consumamos estos productos, esta práctica se llama "greenwashing" (teñir de verde); para dar la sensación de que es un producto natural, se pone una imagen de un bosque en un frasco con sustancias químicas nocivas, por ejemplo.

El término se utiliza generalmente cuando una cantidad significativamente mayor de dinero o de tiempo se ha gastado en generar publicidad verde (es decir, para tapar prácticas negativas de explotación del medio ambiente), en lugar de gastar recursos en prácticas ecológicamente racionales. Vender por vender pues.

Lamentablemente la práctica del  greenwashing se ha convertido en una práctica común resultando complicado saber quién realmente aplica mejores prácticas para reducir sus impactos ambientales y quién simplemente se está colgando la medalla de la sustentabilidad de forma fraudulenta.

British Petroleum se gastó un millón de dólares semanales (US$1,000,000.00) en publicidad "compensatoria" tras la explosión en abril de la plataforma Deepwater Horizon, que causó el vertido de crudo en el Golfo de México. Los anuncios emitidos por los medios de comunicación muestran a empleados de BP participando en el esfuerzo de limpieza del vertido y explicando lo que estaba haciendo la compañía para ayudar a rehabilitar las zonas afectadas por contaminación. Lo que demuestra que los medios de comunicación no les importa transmitir mentiras o verdades a medias que todos nosotros nos creemos.

Mercadológicamente, otros ejemplos se logran a través de empaques engañosos, etiquetas ecológicas inexistentes o leyendas que en realidad son falsas pero publicitariamente son muy atractivas como “eficiencia energética”, “amigables con el medio ambiente”, "producto degradable" o “producto 100% natural”, ¿Se han dado cuenta que de repente muchos productos son orgánicos? Y más caros además.

Entonces, al ir a comprar o al necesitar adquirir un bien, hay que adoptar la opción ideológica que nos conviene a todos, entender que el problema empieza desde la concepción y producción de productos que no necesitamos y entender, también, que encontramos la respuesta en los hábitos de consumo responsables: reducir, reusar, reciclar…y rechazar productos que no necesitamos o que nos engañan.

Aun así, algunos teóricos plantean que reducir el impacto sobre el medio ambiente provocaría una desaceleración del mismo, pero más rápido o más despacio estaríamos llegando a un mismo final (aun la basura “verde” es basura y se combina con otros colores). Y proponen una nueva teoría: de la cuna a la cuna (en inglés: Cradle to Cradle), proponen que se atajen los problemas desde la raíz: que en vez de reducir los consumos de energía, nos centremos en que desde el propio diseño y concepción de cualquier producto, estrategia o política se tengan en cuenta todas las fases de los productos involucrados (extracción, procesamiento, utilización, reutilización, reciclaje...) de manera que ni siquiera sean necesarios los gastos de energía, incluso que el balance de gastos y aportes sea positivo. En claros ejemplos: menos empaques, mayor eficiencia de distribución, no producir excesos, en arquitectura: ventilación cruzada e iluminación natural.

“Sustentable” viene del latín sustentare y quiere decir algo como proveer el alimento necesario, pero ¿necesario es lo mismo que suficiente?

La respuesta está en la educación y en este sentido en el proyecto Guerrero Negro Verde esperamos ser redundantes: verdes verdes de verdad, no grises, mentirosos y teñidos de verde.

Aunque nuestro principal objetivo es promover la cultura ambiental, en ese sentido, nos comprometemos a apoyar a nuestras autoridades ambientales (y también exigirles que el trabajo que se queda en sus escritorios sea realmente efectivo) así como a cuestionar temas y decisiones que se inventan algunos partidos políticos por situaciones meramente electoreras (como las patrullas ecológicas juveniles, o los personajes de la conservacion que lucran con las facilidades que les da su puesto, por ejemplo esos partidos politicos "verdes" que son un fraude.

Te invitamos a aprovechar las herramientas que te ofrecemos en este sitio para compartir a nuestros maestros y a nuestros hijos (chamacos, eduquen a sus padres) un catalogo de temas en artículos escritos y videos sobre reciclado (¡sí!, hay proyectos de reciclaje en Guerrero Negro), alternativas de consumo, recomendación de sitios sobre el tema, etc.

Y siempre ten presente que antes de comprar cualquier cosa, piensa si en realidad lo necesitas y si este mundo soportará esta forma de consumo por mucho tiempo ¿que pasará después?

Dios perdona siempre, el hombre a veces, la naturaleza... nunca.

 

Lo negro de lo verde
Por: Edgardo Maya

 

Uno de los residuos más abundantes y contaminantes del planeta son las botellas de plástico que se utilizan para embotellar agua. La prosperidad del mercado de agua embotellada se atribuye a las grandes campañas de publicidad que cometen fraude verde. Los indicadores muestran que el agua embotellada tiene un costo de hasta diez mil veces más alto que el del agua de la llave que llega a cualquier casa (ademas, el 90% del costo del agua embotellada se debe a la botella). Para ver más claramente esta desproporción, consideremos que un litro de agua embotellada es más caro que un litro de gasolina (que no tiene botella) o uno de leche, o uno de gas. Los mexicanos somos los segundos mayores consumidores de agua en botellitas en el mundo y el primero en refrescos (también embotellados). Vale la pena recordar que una botella de agua está hecha de PET (tereftalato de polietileno) y que tarda de 100 a 1000 años en degradarse, tardan más si están enterradas, tardan menos al aire libre, pero de todos modos, tardan mucho y en México sólo se recicla el 23.7%, (según Ecoce) de las 500 mil toneladas de botellitas que se producen en el país.

Y por si nos faltara algo, también existe el agua de lujo, una nueva moda. Quitarnos la sed se ha convertido en un rentable negocio en una parte del planeta mientras que en otra unos 1.100 millones de personas (más de una sexta parte de la población mundial) no tiene acceso a este recurso de primera necesidad. La cruel realidad del mercadeo y la publicidad empresarial.

 

Gobierno corporativo y publicidad empresarial:

En los últimos años la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) decretó áreas naturales protegidas que quedaron en un simple decreto sin que existiera capacidad de operación y gestión para el cuidado de los recursos naturales. ¿Cómo no pensar que la información oficial de la señalización de estas áreas protegidas no es greenwashing? Información que al final también es publicidad que llena folletos y discursos (lucrando con logotipos por todos lados); aquí sólo falto el  “Donate now” como lo hacen algunas ONGs descaradamente:

 

 

Otro ejemplo es el bellísimo Informe de Resultados de la Secretaría de Turismo de Baja California Sur: ¡Alto impacto! Necesario para vender (slogan de la agencia de comunicación TE ESE ENE quien lo diseñó) pero sin resultados efectivos. A Guerrero Negro lo vienen a ver sólo cuando necesitan fotos para vender "resultados", cuando el esfuerzo, la promoción y el compromiso es local. Entonces a quien le dan esos informes de resultados ¿a nosotros los locales?

Aquí un hermoso video.

 

Hay muchísimos ejemplos:

¡Es posible hacer clubes de golf que sean sustentables!...sobre todo si los promotores ''pagan'' los estudios de impacto ambiental, ¿no? ¿Los campos de golf son de color verde, que no? ¿y el agua?

 

...una compra verde a la vez...pero compra primero el libro (con tinta sustentable y todo lo demas sutentable también).

En este contexto, ideas novedosas y bienintencionadas luego resultan engañosas: “Si tu producto cumple con nuestros criterios (¿quién evalúa a ese comité evaluador?), un ejecutivo de ventas se pondrá en contacto contigo y te cotizara la promoción del tarifario vigente en el libro y en internet, Las Páginas Verdes son la herramienta perfecta para darlos a conocer a miles de consumidores potenciales”.

Como decíamos, es complicado saber quién realmente aplica mejores prácticas, incluso que cumplen con los criterios del supuesto comité evaluador  para reducir sus impactos ambientales y quién simplemente se está colgando la medalla de la sustentabilidad de forma fraudulenta y se promociona con toda la desfachatez. ¿Comprar por comprar? el consumismo nos consume.

 

 

¿Bajas ventas? ¿Mala imagen pública? ¡Pinta de verde tu empaque!

 

 

Campaña anti-consumismo con Ironía: ¿Un cambio climático catastrófico? no por culpa nuestra, la gente quiere coches grandes, incluso para las más prístinas condiciones fuera de carretera.

 

La minería tradicionalmente se considera una actividad incompatible con la conservación del medio ambiente, sin embargo, en determinadas condiciones, puede ser una actividad aceptable incluso en las áreas naturales protegidas. Pero no en este caso: la Compañía Minera Paredones Amarillos (propiedad de la empresa canadiense Vista Gold Corp.) es una empresa asentada en la Reserva de la Biosfera Sierra La Laguna en Baja California Sur, que intentó iniciar operaciones presentando documentación falsa y tratando de engañar al público, sobre todo en cuanto a la cantidad y origen del agua necesaria para su operación y escudándose en una agresiva campaña de medios promocionando que desarrollaría prácticas sustentables y contribuirían al manejo y conservación de la zona, incluso sostienen que crearán una fundación que “impulsará programas de salud y educación para las comunidades rurales aledañas al proyecto”.

 

y muy recientemente con nuevo nombre, "proyecto minero Concordia" Vista Gold vuelve para convencer que mejoró y fortaleció el proyecto ofreciendo que no dañará el medio ambiente y para ello invertirá y generará más empleos que antes; y para dejar el ambiente mejorado cuando concluya la explotación minera  invertirá en su recuperación; le otorgamos el beneficio de la duda. Aunque muchos lo dudan ya. Por supuesto, con nuevo logo:

Ver más en: Defiende La Sierra de la Laguna

 

Cabo Cortés en Cabo Pulmo o la nueva invasión española ¿Quién será la nueva Malinche que nos vendió?

El megaproyecto Cabo Cortés, que consiste en la construcción de desarrollos inmobiliarios muy cerca del área del Parque Nacional Cabo Pulmo en Baja California Sur por la empresa española Hansa Urbana, es un ejemplo que nos afecta. Este parque marino se protegió hace 15 años, pero ahora, el proyecto puede impactarlo de lleno y acabar con su ecosistema único. Cabo Cortés (pintándose de verde omitieron datos “técnicos” en la solicitud de permiso a SEMARNAT) promociona que crecerá de manera sustentable asumiendo responsabilidad social. La realidad: su modelo de construcción desenfrenada busca oportunidades de inversión en territorios vírgenes, lucrando a corto plazo, en detrimento del medio ambiente, y del bienestar de las comunidades locales y de las generaciones futuras.

Un dato curioso es que el acuífero de Santiago, es el mismo acuífero que utilizará el proyecto de la Minera Paredones Amarillos, que ahora se quedará sin agua disponible para su proyecto, pero que todavía puede ser contaminada por el proceso minero. ¿Lo sabrán los encargados del proyecto de Cabo Cortés? (articulo mas abajo).

 

Aún así, Cabo Cortés actúa “ayudando monetariamente” al Gobierno de Baja California Sur (oír audio) para que se vea su trabajo social, gobierno que cayó en sus redes de manera interesada. Aquí como sabemos (sobre todo en época electoral) lo verde se pinta de amarillo, por asuntos meramente políticos.

Ver más en: Cabo Pulmo Vivo

En Cabo Pulmo se encuentra el único arrecife duro de toda la península de Baja California, cuya edad se estima en aproximadamente 25,000 años. Para acabar con un paraíso así se necesitan sólo unos meses de trabajo coordinado entre las autoridades federales, estatales, municipales, empresarios y sobre todo, de un público apático.

 

Pintura fresca, obra en remodelación :

Como hemos visto, se puede manipular la imaginación en beneficio del consumismo, en el cambio en la percepción del público acerca de cualquier cosa (productos verdes y otros colores), incluso a favor del beneficio político de algunos grupos. Decidamos bien que nos hace falta y que no. Participemos en el cambio de hábito para tener un mejor planeta. Opina qué podemos hacer.

 

Hacer comentario. Aqui

 


 

Sobre Cabo Cortés

Por Redacción GNV


Cabo Cortés es un proyecto de desarrollo turístico promovido por la empresa española Hansa Urbana al norte de la comunidad de Cabo Pulmo, en el Municipio de Los Cabos y colindante con el Parque Nacional Cabo Pulmo. El proyecto incluye dos campos de golf, una marina, una zona comercial y una habitacional cuyas dimensiones serían mayores que la Ciudad de San José del Cabo.

El problema con este proyecto radica principalmente en que, con su gran tamaño, duplicaría la población actual de la región y con ello, implicaría un incremento exponencial en el requerimiento de recursos naturales tales como el agua.

El tema del agua es especialmente delicado, pues, en un estado donde la tendencia es la de acuíferos sobreexplotados, el que alimenta la región del proyecto (tal vez por la baja densidad de población) es el único no sobreexplotado.  El proyecto de Cabo Cortés obtuvo una concesión por 4.5 millones de metros cúbicos (4,500 millones de litros) al año, volumen que corresponde a la disponibilidad actual del acuífero; es decir que con la extracción programada, el acuífero estaría al límite de su recarga.

Un dato curioso es que el acuífero de Santiago, es el mismo acuífero que utilizará el proyecto de la Minera Paredones Amarillos, que ahora se quedará sin agua disponible para su proyecto, pero que todavía puede ser contaminada por el proceso minero.  ¿Lo sabrán los encargados del proyecto de Cabo Cortés?

Lo que no se entiende es la autorización emitida por la SEMARNAT a pesar de la opinión negativa vertida por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, debido principalmente a los efectos de contaminación que tendría la operación de la planta desaladora y los efectos nocivos de la densidad humana sobre la flora y la fauna de la región; mientras que la Dirección General de Política Ambiental y Ordenamiento Territorial también recomendó que no se autorizara pues se contraponía a los ordenamientos territoriales del Municipio de Los Cabos y al Ordenamiento Ecológico Marino del Golfo de California.

Finalmente, una reflexión: el Centro para Destinos Sustentables de la National Geographic Society (http://traveler.nationalgeographic.com/2009/11/destinations-rated/intro-text) realizó una encuesta, entre 437 expertos de diferentes campos relacionados con el turismo, sobre los mejores destinos turísticos del mundo.  La tendencia general fue que cuando los habitantes se preocupaban por las condiciones del sitio, éstos fueron mejor evaluados, mientras que cuando se les veía como un flujo de efectivo, su evaluación fue menor; principalmente cuando eran sujetos de desarrollo inmisericorde y comercialización.

El destino mejor evaluado (con 85 puntos) fueron los Fiordos Noruegos y el peor evaluado fue la Costa del Sol en España con 31.  En cuanto a destinos nacionales evaluados, se consideró:  la Costa Maya  con una calificación de 44 puntos, y Cabo San Lucas con una muy deshonrosa calificación de 37 puntos.  Estas calificaciones no son nada alentadoras pues calificaciones menores a 52 se consideraban como lugares con problemas.

En cuanto a la Riviera Maya se menciona que su belleza se opaca con miles de hoteles en las playas y kilómetros y kilómetros de cercas y rejas que no permiten ver el mar ¿suena conocido? También hablan de que se sustituyen sitios tradicionales, tales como los restaurantes y mercados, por franquicias internacionales y comida rápida.

En cuanto a Cabo San Lucas, el panorama es menos alentador.  La opinión es que se pasó de un “encantador pueblo de pescadores” a una gran cantina y cercas y rejas en la comunidad. También se menciona que es una catástrofe ambiental, enfocada a la obtención de beneficios económicos y con una completa irresponsabilidad social.

El único sitio rescatable, según la encuesta, es la región de Cabo del Este que no se ha desarrollado debido a la poca disponibilidad de agua, pero que, con los procesos de desalinización puede estar en grave peligro. 

¿No suena esto a que un proyecto como el de Cabo Cortés acabaría por darle en la torre al encanto turístico de la región? ¿Nuestras autoridades turísticas y de desarrollo social habrán leído el documento? ¿Será que no tenemos un verdadero programa de desarrollo turístico que tenga claros los objetivos del desarrollo?

No nos quedemos callados ¡alcemos la voz! ¡digamos lo que opinamos! Y hagamos que nuestras autoridades nos escuchen.

 

Hacer comentario. Aqui

 

Bookmark and Share

 

Crónicas de Sal y Arena

Webmaster: Edgardo Maya Martínez