Puerto Venustiano Carranza

Por: José Jesús Romero Castillo

21. Camino a la Isla


La isla es una pequeña porción de tierra, de unos cuantos centenares de metros de longitud. Forma una serie de montículos de médanos unidos unos con otros. Esta cadena de médanos o islotes, se localizan frente a los grandes bancos de dunas de la Isla Arena. Barreras que separan la laguna Guerrero Negro, con aguas de la Bahía Sebastián Vizcaíno.

La laguna se comunica al mar abierto por medio de una boca que mide aproximadamente 8.5 kilómetros. Bocana o barra por donde siglos ha entrado la ballena gris. Y no es de extrañar que este pequeño promontorio de fina arena, sirvió como fondeadero a cazadores de ballenas en el pasado.

Posteriormente fue visitada por pescadores nómadas, que llegaban a ella navegando en sus lanchas, por los varios canales o a pie con marea baja, usaban este islita para partida de sus pesquerías.

Tierra formada por húmedas llanuras pantanosas, bajos suelos que cuando sube la marea son inundados. Existen canales de aguas marinas con corrientes moderadas y algunas fuertes que nacen desde su boca.

Originalmente fue hábitat de lobos marinos y de muchas especies de aves residentes y migratorias, que hoy en día la ocupan. Hay profundidades desde 4 a 8 metros, y tiene un canal principal con fuertes corrientes marinas, donde se asienta este islote natural. Un poco más abajo de esta altura, pasa la línea imaginaria del paralelo 28° L.N., su distancia del campamento provisional es de 10 kilómetros aproximadamente.

Después de esta breve descripción de la isla, diremos que en los primeros meses de 1956, los trabajos de la hechura del camino, se llevan activamente, decenas de obreros con picos, palas, carretillas, perforadoras, camiones de volteo, tractores, moto escrepas y maquinas excavadoras, forman un conjunto al lado de operadores y demás personal constructor. Trabajan arduamente día y noche, en un ambiente de buena disponibilidad, ya que se les paga buen salario. (FOTO 12).

 
     
Foto 9: Camión de Volteo descargando material, construcción del camino a la isla.  

Foto 12: Trabajos de construcción del camino a la Isla

Se contrato una compañía dedicada a este ramo de la construcción, de nombre Impulsora de Ensenada Territorio Norte. Desde allá transportaron sus equipos, por tierra llegaron 14 yucles con sus propios choferes y mecánicos, algo más de 50 personas. Se encargaron del acarreo de materiales diversos; tierra, grava y piedra.

En las motoescrepas (tornapull), estaban los operadores llamados los “Gavilanes”, dos hermanos: José Guadalupe Limón y Arturo Limón. En las dragas Guillermo Amparano, Jesús Vergara, Isaac Arce, Eduardo Castillo, Simón Quintana, Delfino Sidren y Landavazcos. En los tractores el “Güero Trussel.”

Los nuevos ayudantes: Eliseo “Niño” Gaxiola Meza, José Ignacio “Ñoño” Ibarra y Luis Castro. En los trabajos generales estaba al mando el Sr. Ernesto Sánchez alias “El Macuache”  transportaba al personal obrero, Rafael “Lito” Buelna Oliverría. Otro que entró como chofer fue; José Maldonado Andrade (a) “El Berrendo”.  (35)

EL “Niño” Gaxiola, así recuerda esta obra del camino. “Los carpinteros formaron ocho balsas de madera, formada por gruesos barrotes con medidas de 20” X 20” X 20’ de largo, las colocaban sobre el lodazal y encima de estas bases o balsas, subían las maquinas excavadoras, que con su bote de acero iba sacando lodo fangoso. Abriendo dos canales paralelos al bordo principal, era una labor difícil y agotadora. La mezcla de tierra y lodo la depositaban en la parte posterior, esperando su secado al sol. Entonces entraban las motoescrepas, tractores y los camiones de volteo, vaciando y emparejando varias capas de tierra y piedras, hasta que se alcanzaba una mayor elevación que el nivel del suelo o de las mareas. Y para evitar que las altas mareas destruyeran el bordo de tierra, era necesario reforzarlo con tierra de barro, grava y multitud de piedras “caliche”, de diferentes tamaños, bien acomodadas una tras de otra.  (36)

El camino tendrá una anchura de 15 metros, espacio suficiente para formar dos vías en ambos sentidos, y su pavimentación quedara con la mezcla consistente que resulta de la tierra salitrosa, barro y yeso del lugar.

(35)  Datos proporcionados por: José Murillo Telechea.
(36)  Datos proporcionados por: Eliseo Gaxiola Meza.
Narraciones históricas de Guerrero Negro II, capitulo 21, de José Jesús Romero Castillo

 

 

41. Construcción del Puerto Venustiano Carranza.

Concluida la construcción del camino hacia “la isla”, el grupo de técnicos dictaminó el lugar como sitio apto para la construcción del puerto Venustiano Carranza. Desde el verano de 1956, habían iniciado los primeros trabajos de esta obra difícil y costosa. Todos los obreros de nuevo ingreso, los mandaban al puerto. Salían de Guerrero Negro a las 06 de la mañana, a bordo de los semays (camiones de caja larga) iban parados alrededor de 60 personas, era el cupo de cada transporte que conducían los choferes: José Tapiz y Loreto Ceseña. Desde distancia se oía el ruido de: maquinas, palas, grúas, tractores, motoescrepas, motoniveladoras, camiones de carga, otros de volteo etc. Al llegar seleccionaban al personal trabajador: soldadores, electricistas, carpinteros, albañiles, jornaleros y los mandaban a los ingenieros encargados de la obra y estos los enviaban a diferentes frentes de trabajo, según sus aptitudes, incorporándose a la multitud de hombres, maquinaria, ruidos y humos de las mismas.

En esta área formada de médanos, en la parte central de la laguna, precisamente al frente del canal de navegación llamado la barra, convinieron que en partes rellenando y en otras aplanando, el terreno alcanzara un buen nivel y consistencia suficiente para soportar las instalaciones y la maquinaria del puerto.

De los médanos adyacentes al puerto viejo, los operadores de trascabos Florentino Grado A. y Fulgencio Warner V. llenaban los tornapules y camiones de volteo con arena que depositaban en el área de la isla.    (70)

Mientras que la empresa constructora de nombre "Impulsora de Tijuana Baja California", acarreaba desde lugares distantes: grava, arcilla, barro y piedra. Contaba con 10 camiones de volteo (dompes) choferes, mecánicos, engrasadores, llanteros, haciendo un total aproximado de 30 trabajadores.   (71)

Agustín Martínez Bastida, recuerda lo siguiente: "Un día que bajo la marea en “la isla”, dejó toda el área despejada, el ingeniero José Vargas Liceaga encargado de el equipo pesado, me ordenó que bajara con el trascabo hasta la arena descubierta por la marea, para que intentara sacar tierra lodosa del lugar. Baje a la playa y el suelo arenoso resistió el peso de la máquina excavadora".

"Enseguida bajaron otro traxcabo más, lo operaba Genaro "Nito" Canett, y también enviaron dos tornapules. Uno operaba Carlos Beltrán y el otro un operador apodado "El Chino", los cargaron y subieron la arena para descargarla sobre las áreas que estaban nivelando".

"Donde la tiraron notaron que iba mezclada con almeja pismo, una muy grande y blanca. El ingeniero nos paro y me mando que "calara" por el otro lado y la arena que de ahí sacamos, también traía almeja pismo. No sacamos más arena del baja mar, para proteger el ecosistema del lugar. Con la almeja que encontramos sobre la arena desparramada, llenamos la cajita del jeep y el resto las echamos a un pick-up, para llevarlas al salón comedor, para que los cocineros las prepararan como alimento al grupo trabajador".

Una vez trazados los terrenos donde se asentaran las estructuras, se hicieron los planos de estas nuevas instalaciones, que serán preparadas por un grupo de arquitectos y técnicos industriales, para que los encargados de las obras sigan exactamente las indicaciones de medidas y peso de toda la estructura que bajaron de las barcazas para la construcción de: Planta lavadora, banda transportadora, el conveyor, planta de luz y áreas de combustible. (FOTOS 43, 44 y 45)

 
     

Foto 43: Construcción de Planta Lavadora: Roberto Aviles S., Tulo Aguilar, Francisco Rousseau, Miguel Sánchez “El Mazatlán”, “Chavalo” López, Juan Fco. Talamantes López, Loreto Talamantes

  Foto 44: Se iniciaron trabajos para la instalación de la banda transportadora de sal en “la isla”

Toda esta infraestructura plasmada en un plano general, se acompañan de instrucciones precisas y especificaciones; así como planos para las instalaciones eléctricas y sanitarias. Estructuras, materiales, equipos en general y maquinaria pesada, llego vía barcaza jalada por los remolcadores, como lo asienta Felipe de Jesús Arce Altamirano.

“En la “barcha” (barcaza) trajeron 2 grúas y hubo que esperar a que bajara la marea. Con la ayuda de los traxcabos y tornapules, los operadores formaron un terraplén hasta la altura de la "barcha". Recuerdo que el bajar la lima PH, que era de color verde, se hundió hasta el tope de las llantas. Tardamos dos días en sacarla a tierra firme, y ahí mismo se la entregaron a Pedro Villafaña y su ayudante chofer, Arturo Ibarra".      (FOTO 46)

 
     
Foto 45: Instalación del Conveyor en el Puerto
Venustiano Carranza
  Foto 46: Operador Universal Pedro Villafaña

"También esa vez nos toco descargar cemento, los sacos los acomodábamos sobre los hombros y caminábamos con ellos hasta lo seco y ahí los íbamos estibando. Algo que no se me olvida fue que no alcanzamos a descargar todo el cemento, porque la barcaza ya tenía como 2 días, y se tenía que regresar. Nos ordenaron que todo el cemento que estaba aún dentro de ella lo tiráramos al agua, y lo hiciéramos de la manera más rápida posible. Saco tras saco de cemento fueron a dar al agua".

Al término de los trabajos de nivelación y compactación del área a construirse, empezaron a colocarse a una profundidad de 23' (7 metros) los primeros pilotes guías, donde asentaran las estructuras principales. Continuando con la memoria de Agustín Martínez B. esto nos dice: "Había bastante personal, gente que llegó contratada, como la constructora Impulsora de Tijuana, compañía encargada de la cimentación y otras obras del muelle. Toda la construcción se hizo muy rápido, la mayoría de los jefes eran "gringos" y estaban apurándonos por todas partes".

De los jefes norteamericanos; José Rolando Blanco V. recuerda algunos de ellos: "estaba Mr. Harrington, muy enérgico él, era el encargado principal de construcción.
Otro supervisor extranjero era un tal "Chory" estaba muy pendiente en los trabajos de piloteo y la inyección del cemento en los gaviones. Un grandote Mr. Williams, supervisaba el sistema eléctrico y la planta de fuerza.

Te mencionare otros más que trabajaron en ESSA: Mr. Krasnick Mr. Mc Cullogh, Mr. Connor, Mr. Charles Maclory, Mr. P. J. Cutting y Mr. Sweeney, son de los que me acuerdo". Sobre los primeros trabajos en la isla Agustín Martínez B. así se expresa: "Primero pilotearon para las bases del conveyor (FOTO 47) y otra cuadrilla se encargaba de hacer la excavación del túnel, por donde pasaría la banda  principal".   (FOTO 48)

 
     
Foto 47: “El Conveyor”   Foto 48: Banda Transportadora de Sal

"El túnel que fue hecho de concreto tenía 16 compuertas, quedo techado y su interior bien iluminado. En esos días llegó una barcaza grúa, que destinaron para descargar las estructuras más pesadas, mismas que transportaban en un eje con llantas".

Felipe de Jesús Arce Altamirano, al principio fue contratado como empleado general, estuvo en varias obras en la isla. Por lo tanto sus memorias aquí las publicamos: "Trabajé en los colados para darle forma a la planta Lavadora después pase a la casa de fuerza, mi compañero de trabajo era: Loreto Talamantes. Les voy a platicar una anécdota de él.

"El maestro albañil le daba la cinta métrica y le decía, jala la cinta Loreto y dime cuánto mide esta distancia, él le contestaba son tantos pies "maistro" y un little bit, el maestro no entendía y le decía, pero que es eso háblame en español, entonces el contestaba riéndose: Es un poquito más"...

Un pionero muy destacado en trabajos de tornero, es sin duda alguna, Lino Rocha Aguiar, pero en la isla entro como ayudante de soldador, estas son sus memorias: "Trabaje al lado de Severo Zavala González, como ayudante de soldador, se estaban haciendo las bases por donde iban a instalar las tuberías de combustible, de aire, de enfriamiento y los tanques de agua en casa de fuerza"

"Trabajábamos de 07 de la mañana a las 07 de otro día, 24 horas , nos daban tiempo extra sin límites. También estuve de ayudante de Francisco "Panchito" Rodríguez. Una noche me mando a recoger unos cables de la soldadora, estos estaban arriba del conveyor, por donde iban a sentar los reductores. Me dijo que subiera y despegara los cables de las máquinas".

“Subí pero hacía mucho viento y se movía constantemente el cable, se sentía muy pesado, pero así logre aflojarlo y en cuanto terminé se me vino encima con bastante fuerza. Me agaché a tiempo y este paso, para aterrizar fuertemente en tierra. Me faltaba otro, trate de hacer lo mismo que con el primero, pero era demasiado fuerte el viento, no pude y me regresé".

"Panchito" me dijo: qué pasó ya los quitaste, le conteste quite uno y por poco me caigo, entonces me volvió a mandar arriba y le conteste: yo soy ayudante de soldador no de "gorilas", y si no les gusta mi trabajo me voy", así quedó la cosa, seguí trabajando cortando y trazando por donde instalarían los cables de corriente en las diferentes secciones de tubería".

"Tiempo después me cambiaron al conveyor cerca de planta lavadora, por donde salía la banda principal. La mayor parte de mis trabajos en “la isla” fueron de madrugada, por eso me acuerdo de la siguiente anécdota: "Una noche como a la una de la madrugada, llegó inesperadamente el segundo gerente de ESSA, que era Max. A. Krasnick "Mr. Pipa" a supervisar los trabajos que se estaban llevando por la noche, pero la mayoría de los trabajadores estaban dormidos. Llegó conmigo y me dijo: Hablándome en un mal español, que está haciendo aquí, le conteste: estoy trazando estos soportes, y se los mostré, pero como fumaba mucho empezó a toser. Al oirlo el compañero  de La Rosa, gritó; ¡aguas! y los que estaban dormidos se despertaron y empezaron a salir de sus escondites; corrían como liebres asustadas".

"El Pipas" al ver los trabajadores que corrían de un lado para otro, y como escuchó que gritaron aguas, volteando para todos lados decía: quién se quema, quién se quema"...

"Aquí en “la isla” la pasábamos bien, a las once de la noche nos llamaban a cenar al comedor construido aquí para este fin, y quien nos traía la cena era nuestro querido amigo Ramón Verdugo "El Rayo". Por la mañana nos transportaban al otro comedor del pueblo para desayunar, después cada quien agarraba para su casa". Severo Zavala González, refiere lo siguiente: "Llegué un día 19 de febrero del  1957, por vía terrestre. Ya sabía de la gran actividad en el puerto Venustiano Carranza. Entré a trabajar el día 21 del mismo mes, me incorporé a los trabajos del puerto".

"Se estaban llevando a cabo las instalaciones de las estructuras y de los equipos en casa de fuerza, el muelle, planta lavadora, el conveyor, todo eso nos toco construir".

Los pesados yucles (Euclides) fueron las principales unidades destinadas para el acarreo de los materiales: cemento, cal, tierra, piedras y las herramientas, asimismo los famosos semays, que eran camiones de caja larga, transportaban al personal obrero. De estos últimos transportes José Rolando Blanco, esto nos dice: "A las 06 de la mañana en un semays de caja bajita, nos llevaban a “la isla”. Nos acomodábamos en la caja como soldaditos, éramos como 60 trabajadores, los choferes eran: José Murillo y Loreto Ceseña”.

"La mayoría éramos jóvenes, y como tal nos comportábamos, haciendo travesuras. Antes de salir los más dañistos, se llenaban las bolsas del pantalón con pequeñas piedras, que sacaban para irles tirando a los que iban parados en la parte delantera, los de atrás nos escondíamos unos con otros para que no nos vieran, y a la vez nos cubríamos del viento, que fuerte pegaba en la cara. A veces se originaban peleas, leves sin consecuencia, al llegar todo se olvidaba".  Blanco, recuerda al personal de Hidrografía, esto nos cuenta: "El responsable de construir e instalar las torres de madera, por todo el canal principal fue: Don Jesús Flores Bernal y su cuadrilla formada por: Roberto Avilez, Federico "Güero" Torres, Enrique Romero G. José Ochoa, Emilio Ruiz G. Ellos también se encargaban de sondear el área del canal principal, para conocer el calado que llevaría este". "Tripulaban el barquito "El Remco" y marcaron con flotadores e instalaron luces en las torres de madera, conectadas a baterías CD, con el fin de guiar a los barcos por la ruta exacta y segura".

"En el departamento que llamaban hidrografía, trabajaba un norteamericano al que bautizamos como "El Loco de la Tablita", le decíamos así; porque echaba una tablita al agua y la seguía en una panga. Pero en realidad lo que él hacía era para conocer las corrientes, su fuerza y la dirección".

Aquí otra narración proporcionada por Ricardo Duarte Padilla. "Un día me enviaron con mi ayudante Gabriel "Gaby” Meza, a las dunas que están enfrente de la isla, a revisar el motor de un jeep, que teníamos  en ese lugar para efectuar los recorridos a todo lo largo de la costa, cerca de las luces de navegación, que indicaban la entrada a la barra de la laguna Guerrero Negro".

"Al entrar a un arenal, encontramos un camioncito ford cubierto con tablas y arenas de las dunas. El "Foringuito" lo había pasado desde tierra firme, Edmundo Sandez, en una panga por partes, y acá lo armó y lo echo andar. El motivo de tener este camioncito en las dunas, era que los hermanos Sández y su papá, recogían madera y otras cosas que se varan en estas orillas".

Siguiendo con los trabajos marinos en el puerto Venustiano Carranza, la mayoría recuerda a las dragas marinas que día y noche operaban en estas aguas, desde el canal de comunicación, el barco draga llamado la Seaway, con tripulación de marineros japoneses y norteamericanos llevan a cabo los trabajos de excavación del suelo marino. Utilizaban un tubo llamado "pata de oso" de 36”. Lo colocaban dentro del fondo marino y desde arriba el sistema de bombeo, hacia que este absorbiera la arena que iban sacando y depositaban en el interior del barco, posteriormente lo descargaban al mar abierto.   (72)

A continuación una narración trágica ocurrida en la laguna Guerrero negro, recordada por Samuel de la Toba y construida por un servidor.

La gran draga marina de nombre la Seaway de 20,000 toneladas, dragaba las 24 horas el canal de la barra. Era el otoño de 1957, esta se deslizaba costeando el canal de navegación, pero el fuerte viento que arreciaba, dificultaba las maniobras de dragado.

Para el medio día, se levantaban fuertes y grandes olas, que hacen que esta fortaleza marina quede varada, por el lado norte de la laguna. Avisaron por radio a la base del muelle en la isla, y mandaron el barco Saltair en apoyo de la draga, lo tripulaba el capitán Salvador Cobarrubias, su segundo era Enrique Govea C. marinero Carlos Beltrán y otros acompañantes que de momento no se recuerdan, y como motorista el hijo del capitán, del mismo nombre.

Al llegar a la draga marina, procedieron al rescate y se acercaron a toda fuerza de maquinas, por la parte posterior o sea la popa. El gran vaivén que hacia el barco lo retiraba y lo acercaba peligrosamente a la draga barco, en un mal momento le dio con la propela, haciendole una fenda (agujero) hundiendose rápidamente.

Suerte que los marineros y su capitán, tuvieron tiempo de prepararse para saltar al embravecido mar, quedando a la suerte su salvación. Los de la draga al ver lo ocurrido rápidamente botan al agua un bote salvavidas, con dos marineros japoneses, pero ni bien se posaba la inflada balsa, cuando desapareció y naufragaron también.

Exportadora de sal, enterada de los acontecimientos trágicos, solicita vía radio a San Diego Ca. envíen rescatistas a Guerrero Negro, para la búsqueda de personal extraviado en el mar. Antes de caer la tarde del mismo día enviaron un avión anfibio y personal adiestrado, rastreándolos por todo el estero mientras duraba la luz del sol. Y al llegar la noche continuaron por tierra y mar buscándolos, pero todo fue en vano no los hallaban.

Regresando con los náufragos al momento de caer al agua, nadaban desesperadamente, pero las fuertes corrientes de la barra los arrastra rumbo al norte de la laguna. Todos flotan manteniéndose sobre las agitadas aguas gracias a sus chalecos salvavidas que portan. Llegan a la orilla sanos y salvos, pero la oscuridad nocturna y la neblina tempranera, no los deja ver, hacia qué rumbo dirigirse, por instinto de sobrevivencia caminan para calmar el frío que sienten sobre sus cuerpos mojados.

Atropelladamente pasan por las dunas, entran a los canales de baja agua y así continúan caminando, hasta que finalmente de madrugada ven una pequeña luz a lo lejos. Cansados y con sed arriban a la playa de Don Miguelito.

Al amanecer son encontrados por personal de tierra y son llevados al pueblo de Guerrero Negro. A la pérdida del barco Saltair, lo sustituye el pequeño pero rápido barco el Hawksbill.  (73)

Eliseo "Niño" Gaxiola Meza, así recuerda sus trabajos en la isla. "Las bases de concreto armadoo los gaviones, donde amarrarían los barcos; nos llevó un poco más de un año su construcción.  El agua dulce llegaba por medio de una tubería de fierro de 2" desde el pueblo, y a mayor volumen del liquido, las pipas tanques no dejaban de surtirla".

“La draga barco la beerside arribó con 15,000 sacos de cemento, mismos que fueron vaciados en grandes revolvedoras y volcada la mezcla en los moldes de los redondos gaviones". (FOTO 49)

"Primero se formaba un terraplén de tierra bien compactado, que servia como base donde estaba la grúa giratoria que sostenía un martillo de aire de 15 toneladas.   (FOTO 50)

 
     
Foto 49: Se inicio la construcción de los gaviones
en la isla. (Roberto Aviles y Arturo Castro)
  Foto 50: Grúa giratoria clavando
las tablaestacas con el
martillo de aire de 15 tons

"Se clavaban las tabla estacas hasta 80' de profundidad, metían estas dobles, soldadas la segunda a la primera. Otra máquina auxiliar en estos trabajos fue la northwest. Con la pluma de la lima P-H,  se levantaron las pesadas láminas de hierro, que al ser golpeadas con el martillo, iban quedando enterradas, dándole forma a la base del circulo". (FOTO 51)

"Por la parte exterior colocaban los soldadores grandes aros metálicos que junto a las laminas, se iban soldando adquiriendo fuerte solidez todo el conjunto armado y soldado".  (FOTO 52)

"En el fondo del hueco colocaban una moto bomba que se encargaba de estar achicando el agua que se filtraba. Cuando terminaban la estructura formaban capas de: cemento, grava y arena o sea concreto inyectado por tuberías desde el fondo hacia arriba a gran presión, por la fuerza de los compresores de aire". Hasta aquí la memoria del operador "Niño" Gaxiola.

Se construyeron cuatro moldes de concreto y acero que serán las bases del muelle, necesarias para el amarre y seguridad de atraque de los barcos que echaran anclas en este puerto, llamado la isla.   (FOTO 53)

Al concluir las obras en la isla o puerto Venustiano Carranza, quedo un puerto moderno, con instalaciones seguras y eficientes, siendo el objetivo recuperar la sal de los apilamientos, que es transportada por una banda hasta la bodega del barco en carga, anclado en el canal que tiene hasta 35' de profundidad. (FOTO 54)

 
     
Foto 51: Lima P-H   Foto 52: Soldando los aros metálicos

 

 
     
Foto 53: Puerto Venustiano Carranza al fondo
los recién terminados “Gaviones”
  Foto 54: Barco en Carga

Centenares de hombres trabajaron en el puerto Venustiano Carranza, muchos se contrataban para determinados trabajos y al término de las obras, los liquidaban y se regresaban a su lugar de origen, por la ruta de aerocarga que volaba un avión C-47.

Por razones obvias se recuerdan solo algunos de ellos; a continuación: El capitán David Middleton, llegó como capitán del barco Nikolos, después paso al barco carguero el Argyll. El práctico del puerto era Mario Mucharraz, la Aduana Marítima estaba representada por Juan Romero Bango. El remolcador aguila se componía de tripulación norteamericana, y las dragas marinas: la Seaway y Sealine con marineros japoneses.

Los supervisores de embarque fueron: Alberto "Pato" Ayala Luken y Maximiliano Pérez Ortega "El Ratón", curiosamente con sus apodos bautizaron dos lanchones o barquitos "El Pato" y "El Ratón".   (74)

En planta lavadora, hizo historia José Rosa Aguilar López "maestro Chocha" de oficio carpintero, fue pionero en esta lavadora de sal. Y al final de sus años en ESSA, sus conocimientos eran los de un Técnico Especializado, aquí también estuvieron: Antonio Meza "El Mocury", Carlos Gaynor, Loreto Talamantes y Federico Arce.

De los más recordados son: Tranquilino "Quilino" Urias Pico y Aquino Liera quienes se paseaban por todo lo largo del túnel recibidor y transportador de la sal. Ellos sabían las fallas de estos equipos rodantes al instante. Otro más de embarques es Samuel de la Toba, aunque lo movían constantemente de oficio por sus conocimientos generales. Y no podemos olvidarnos de Simón Fuerte y de Gustavo Murillo "El Choromo".


¿Los operadores llamados "estrellas" que siempre se les miraba arriba del morro de sal son: Fulgencio Warner V "El Chaca", Ricardo Gaxiola M. "El Cayo" y Francisco "Chico" Jordán. Con los tractores empujaban la sal que caía a las compuertas del túnel.

En el conveyor recordamos a un trabajador que desempeño múltiples trabajos, me refiero al operador Arturo Avila Rodríguez "El Gay".

En casa de fuerza la isla, generaban energía eléctrica 2 máquinas CD, que alimentaban al sistema de carga y 2 caterpillar exclusivamente para planta lavadora. Equipos que operaban los trabajadores: Ignacio Salgado Contreras "Nachón", Fernando "Güero" Arenas Espinoza, José R. Blanco Velázquez, Manuel Córdoba Arballo y su supervisor Juan Lewis García.

Un jefe de mecánicos en revisión y reparación de los traxcabos y de otras máquinas en servicio es nada menos que: Lucio Mora y su ayudante Francisco "Chico" Talamantes López.

Un grupo muy solicitado fue el de soldadores, algunos de ellos: Severo Zavala, Lino Rocha A., Francisco Arvizu, Erasmo Fregoso, Leonel Miranda, Manuel García S. Adolfo Morales, Arturo Ibarra, Pedro Sánchez, los supervisaba Mr. Joe Mc. Cullogh y Carlos Rodríguez.

Los maniobristas estaban por todas partes al mando del célebre Ernesto Sánchez "El Macuache" personal de su cuadrilla: José Grijalva, Héctor Monove, Arturo "Indio" Bernal, Ricardo "Cayon" López, Manuel Romo Villacio, Jerónimo Zamudio, José González, Santiago Gerardo, Napoleón de la Toba, Carlos Benseman, Homero Sepúlveda, Hugo Sepúlveda, Chano Morales, Tulo Aguilar, Antonio Montelongo, Ramón Castillo M., Irineo Leyva, Feliciano González J., Jesús Ramos, Armando González, Jacobo Villacio., Roberto Osuna, Jesús Ruíz G. Rodolfo López, Ignacio Jordán y Arturo Beltrán Cota.

Un gran maestro de la construcción fue Pedro Gamboa Cárdenas y sus fieles ayudantes como lo fueron: Felipe de Jesús Arce y Loreto Talamantes, entre otros. En las cribas estaban: Raymundo Navarro y Ramón Gutiérrez.

 Los yucleros del aquel entonces: Eugenio Ceseña D. León Valladolid, Alejandro Cota M., Antonio "Chato" Osuna, Guillermo "Parritas" Ibarra, Raúl Moyron, Tista Moyron, Rafael "Lito" Buelna, José Maldonado A., Margarito Sandoval M., José Murillo "Telechea", Daniel Quiñones y muchos más.

Habían contratado un técnico mecánico de la aviación de apellido Flores, quien supervisaba la maquinaria pesada.

Operaban las dragas No. 42 y 43  Eduardo Castillo, Jesús Escalante, Sidrian Rivera, Jesús Landavazcos, Isaac Arce, Eliseo "Niño" Gaxiola, entre otros.

Operadores de trascabos: Florentino Grado Antúnez, Guadalupe Limón, Arturo Limón, Alfredo Trussel y Quintana.

En el carro de engrase: Cornelio Córdova y Alfredo Pérez,. Herramentero César Zúñiga y el velador Rómulo Domínguez Collantes.   (75)

27 Mayo de 1957, Puerto Venustiano Carranza Primer embarque de sal barco S/S “Nikolos”, con 8,795.5 toneladas métricas, con destino a la Costa Oeste de Estados Unidos de América.Haz click en la foto para ir a la galería.

 

Fuente: Narraciones históricas de Guerrero Negro IV, capitulo 41 de José Jesús Romero Castillo

(70)   Informante Florentino Grado Antúnez
(71)   Datos Obtenidos de Agustín Martínez B.
(72)   Entrevista con Francisco Quiroz Cota
(73)   Narración Proporcionada por Samuel de la Toba
(75)   Todos los datos informativos sobre los trabajos en el Puerto Venustiano Carranza y los nombres y departamentos que se mencionan proceden de los pioneros, no recurrí a ninguna otra información.

 

Crónicas de Sal y Arena

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